Los tés y los suplementos alimentarios no son una cura

“No tienen ni pueden tener ninguna finalidad terapéutica”: los productos naturales de origen vegetal, como las infusiones y los complementos dietéticos, han sido rechazados sin condiciones por la Comisión Única de Nutrición del Ministerio de Sanidad, que ha publicado un documento que contiene directrices sobre su uso “por parte de los grupos más vulnerables de la población, como los niños y las mujeres embarazadas o en período de lactancia”.

Estos productos, que “están despertando un interés creciente en el público, con un consumo que involucra de manera significativa a los niños en la primera infancia y a las mujeres embarazadas o en período de lactancia”, explica el Ministerio, pueden “promover fisiológicamente las funciones del organismo con la intención de optimizar el rendimiento normal, pero no curar”. Las funciones “alteradas en sentido patológico”, advierte el Departamento, requieren siempre el control y la intervención del médico “con la prescripción, si es necesario, de los dispositivos terapéuticos más adecuados en el caso concreto para la recuperación de las condiciones normales”.

En definitiva, a la hora de elegir productos “naturales” y productos fitosanitarios, no debemos confiar en que la derivación natural es en sí misma una garantía de seguridad y debemos leer atentamente lo que se indica en la etiqueta, donde también se pueden dar advertencias específicas en presencia de determinados extractos de plantas. Además, el consumo de un producto derivado de vegetales, como complemento de la dieta, especialmente cuando se toman medicamentos, “puede desencadenar una serie de reacciones metabólicas en el organismo” que pueden provocar efectos inesperados e indeseados, especialmente en los grupos más vulnerables, como las mujeres pediátricas y embarazadas o en período de lactancia.

En estas categorías de “riesgo”, el uso de derivados y complementos vegetales no debe realizarse sin consultar al pediatra o al médico para evaluar si existen o no indicaciones de uso a nivel individual dentro de unos márgenes de seguridad adecuados que puedan ofrecer beneficios plausibles”. Incluso con los complementos alimenticios destinados a los niños pequeños, según el Ministerio, hay que tener cuidado y las empresas deben etiquetar la advertencia “para el uso del producto se recomienda escuchar la opinión del médico”. Para un uso seguro de las infusiones y de las infusiones durante los tres primeros años de vida, es necesario, por lo tanto, seguir las mismas normas de conducta, dirigiéndose al pediatra de antemano, también con el fin de evitar interferencias negativas con la lactancia en este caso.

En última instancia, concluye la Comisión Única de Dietética y Nutrición, los productos naturales pueden contribuir a mantener y optimizar el bienestar, pero “sin ningún propósito de cuidado”. Y en los grupos más vulnerables de la población, se recomienda el consejo de un médico en todos los casos. Una infusión o un complemento alimenticio no puede resolver todos nuestros problemas, pero, evitando un consumo “salvaje” y consultando a los expertos, podemos aprovechar un remedio natural que es bueno para nuestro organismo.

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